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El análisis espacial y temporal de la vulnerabilidad de la RAS ante el cambio climático es un estudio que representa el diagnóstico de los cambios estimados en la región proyectados a futuro hasta el año 2100. Es momento de conocer que tan vulnerable es la RAS y que tan expuesta se encuentra su población y sus sistemas productivos...

Hoy sabemos, que el fenómeno de cambio climático pondrá en riesgo la productividad de la RAS, puesto que la productividad del campo está íntimamente relacionada a factores climáticos, la seguridad alimentaria resulta inminente ante los cambios en temperatura y precipitación. Los incrementos de temperatura para el futuro lejano del escenario de mayor incremento RCP8.5 aumentos entre 4.5°C y 5.6°C y en primavera alcanzan hasta 6.2°C.

 Por otro lado, el abasto de agua disminuirá en la parte occidental de la RAS ya que durante la temporada de lluvias presenta un cambio porcentual de menor al 15%, representando cerca del 60% de la región, siendo las zonas más secas Cañadas de Obregón y sus alrededores. Mientras que el oriente de la Región presenta un incremento positivo del 15% en los municipios de Arandas y Jesús María.

Además de la disminución de rendimientos agrícolas, la erosión de los suelos representa un reto importante en la RAS, el cambio climático será un factor que hará más grave los problemas del campo ya existentes, debido a las extenuantes prácticas agrícolas por tradición. A esto se suma el problema de las plagas agrícolas, las cuales se verán aumentadas por un clima más favorable para su presencia.

Ante este panorama y de acuerdo con el PEAC de Jalisco la RAS será una de las regiones con mayor probabilidad de sufrir daños y por lo tanto tiene una alta prioridad en implementar los Programas de Adaptación y se considera urgente incorporar los criterios del Ordenamiento Territorial y Atlas de Riesgos Naturales (Hidrometeorológicos y Geológicos) y Antrópicos a nivel municipal y regional. Estos estudios en conjunto serán herramientas que les permitirán tomar medidas concretas para incrementar su adaptación ante el cambio climático.

A futuro, será necesario dar seguimiento a los proyectos a través de la Evaluación y monitoreo por medio de indicadores medibles, específicos, temporalmente ubicables y alcanzables (Fase III). Además de adaptar y mejorar el inventario de emisiones de acuerdo con las realidades presentes en la RAS (Fase IV).